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Jarred James Breaux
Esta historia es un claro ejemplo de como las perversiones de un adulto pueden afectar a un niño de manera permanente. El sacerdote y el psiquiatra trataron de solucionar el problema del amor que Carlos tenia por Mariana de maneras muy similares. El sacerdote y el psiquiatra preguntaron cosas de adultos a Carlos. Ellos le enseñaron a Carlos cosas acerca de sexo. El sacerdote asumió que el demonio hizo que Carlos se enamorara de Mariana. El psiquiatra y su ayudante asumieron que Carlos estaba loco. Ninguno de ellos no atendieron los problemas de Carlos, sin embargo lo confundieron más.
El sacerdote le preguntó a Carlos si algún acto sexual había ocurrido en casa de Mariana. El sacerdote le preguntó detalles: “¿Estaba desnuda? ¿Había un hombre en la casa? ¿Crees que antes de abrirte la puerta cometió un acto sucio? ¿Has tenido malos tactos? ¿Has provocado derrame?”
Carlos no entendió algunas de las preguntas del sacerdote, pero debido a estas preguntas él aprendió sobre sexo. El sacerdote no le creyó a Carlos cuando él dijo que ningun acto sexual había ocurrido entre él y Mariana. Carlos explicó que él no sabía acerca del sexo y dijo que su amor por Mariana era verdadero. El sacerdote cambió su opinión y dijo que fue el demonio que hizo que Carlos amara a Mariana porque según el sacerdote Carlos era “incapaz de producir todavía la materia prima para el derrame. Carlos insistió que su amor por Mariana era verdadero. Carlos razonó que el demonio causa odio y no amor, pues el amor procede de Dios.
Creo que la solución ofrecida por el sacerdote de que Carlos debía rogar para ser perdonado, no era una solución verdadera. Veinte padrenuestros y cincuenta avemarías no pueden solucionar este problema. El sacerdote debió saber que el amor de un muchacho joven es inocente y que ese amor puede ser tan solo admiración por la persona amada. Sin embargo el sacerdote asoció el amor con el demonio y obligó a Carlos a reevaluarse a si mismo.
Lo mismo sucedió cuando Carlos fue al psiquiatra. El psiquiatra utilizó preguntas freudianas para descubrir que había sucedido sexualmente a Carlos. El psiquiatra le preguntó a Carlos acerca de su madre y hermanas, y posteriormente lo examinó con la prueba de Rorschach. La ayudante del psiquiatra determinó que la madre de Carlos era sobreprotectora y que por eso Carlos perdería su hombría. Ella también mencionó que Carlos se había identificado con las víctimas. Carlos les dijo que eran imbéciles.
Creo que la psiquiatría es una ciencia nueva y llena de errores. El psiquiatra y su ayudante estaban equivocados. En esta época los muchachos y las muchachas se casaban alrededor de los trece años. Creo que el amor que Carlos tenía por Mariana era dulce pero no verdadero. Él era un muchacho que pasaba por la pubertad. Esto era natural y Carlos no estaba loco.
El sacerdote y el psiquiatra creyeron que un acto sexual había ocurrido entre Carlos y Mariana. Ellos quisieron obligar a Carlos a confesar y rogar para ser perdonado. En realidad no ocurrió ningún acto sexual entre Carlos y Mariana pero el sacerdote y el psiquiatra rehusaron creerlo pensando que eso era normal. Mientras tanto Héctor, el hermano de Carlos había tenido sexo con muchas mujeres. De hecho Héctor violó a una muchacha. El mal comportamiento de Héctor no causó tantos problemas como el comportamiento de Carlos. Carlos era inocente pero nadie lo creía de esa manera.
En ambos casos los adultos culparon a Carlos por sus errores y sus perversiones. El sacerdote y el psiquiatra asumieron que Carlos ya sabía cosas sobre sexo, pero sus preguntas le enseñaron mas de lo que sabía. El sacerdote y el psiquiatra supusieron que Carlos había tenido sexo con Mariana y que Carlos les mentía. Ellos proyectaron sus propias perversiones en Carlos e intentaron convencerlo de que él estaba equivocado
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